Parece que en la comunidad del software libre, algunos se han autoproclamado la “Policía del Lenguaje”. ¡Y su objetivo favorito es el término “Linux”!
Me cansa la insistencia dogmática en que el término “Linux” es un “error” garrafal y que solo los “iluminados” saben que se debe decir “GNU/Linux” o, peor aún, “GNU” a secas. ¿Saben qué? La gente, el vasto universo de usuarios y profesionales que trabajan con este sistema, lo llama Linux. Y lo entiende.
Permítanme ilustrarlo con una verdad incómoda para algunos:
1. El Lenguaje no es un Mandato, es Evolución (y a veces, Capricho): El lenguaje no funciona por decretos o por la voluntad de una fundación, por muy respetable que sea su trabajo. El lenguaje lo moldean los hablantes. Y la realidad es que el término “Linux” ha transcendido al kernel para referirse al sistema operativo completo en el uso común.
Negar esto es como insistir que la gente solo debe llamar “infusión de Camellia sinensis” a lo que todo el mundo llama “té”. ¿Es técnicamente más preciso? Quizás para un botánico. ¿Es práctico? En absoluto. El lenguaje adopta y adapta lo que le es útil y más fácil de comunicar, incluso si no es la precisión quirúrgica que algunos desean.
2. GNU: Las herramientas son vitales, el Kernel es el “pequeño” problema: Reconozcamos el monumental trabajo del Proyecto GNU. Sus herramientas (Bash, GCC, Coreutils, etc.) son la columna vertebral de este sistema. Son imprescindibles. Pero hay un elefante en la habitación que la “Policía del Lenguaje” convenientemente ignora: el Proyecto GNU no ha sido capaz de ofrecer un kernel funcional y usable para un sistema operativo de propósito general.
Hurd, el kernel nativo de GNU, lleva más de tres décadas en desarrollo y sigue sin ser una alternativa viable para la mayoría de los usuarios. Entonces, si “GNU” es el sistema operativo, ¿dónde está su corazón funcional? La triste verdad es que GNU, como sistema operativo completo y utilizable, fue inútil hasta que Linus Torvalds creó su kernel. Y sí, ese kernel se llamó “Linux” y le dio nombre a la combinación que todos usamos.
3. La Realidad es un Maltrato al Ego: La insistencia en “GNU/Linux” o “GNU” a toda costa, acompañada de acusaciones de “ignorar la historia” o “quitar crédito”, a menudo suena más a una defensa del ego que a una preocupación por la precisión. Es la negación del éxito masivo de un componente (el kernel de Linux) que, “por desgracia”, ganó más fama y reconocimiento popular que el “sistema” completo o su otro kernel.
Entiendo la filosofía del Software Libre, y es valiosa. Pero cuando la defensa de un nombre se convierte en una imposición dogmática, arrogante y despectiva hacia quienes usan el término más extendido y comprendido, paradójicamente, viola la misma libertad que pretende defender.
Así que, sí, seguiré hablando de Linux. Porque la gente me entiende. Porque es el término que se consolidó. Y porque la funcionalidad y la utilidad prevalecen sobre los caprichos de una terminología que, en su afán de pureza, olvida cómo funciona el mundo real y el lenguaje mismo.
Pueden seguir enojándose y corrigiendo cada vez que escuchen “Linux”. Mientras tanto, millones seguiremos usándolo para hacer funcionar nuestras computadoras, servidores y dispositivos. ¡Se llame como se llame!