Registros monásticos del Císter como precursores del software libre

Hay un hecho histórico llamativo, relacionado con la fundación de la Orden Cisterciense (1098) en Cîteaux, Francia. La orden monástica fue fundada por Roberto de Molesmes, y fue una reacción a la relajación a la que había llegado la Orden Benedictina de Cluny, que buscaba volver al espíritu original de la Orden de San Benito y a una estricta observancia de su Regla. El desarrollo de la Orden se debe, en una gran parte, a San Bernardo de Claraval, un monje de grandísima influencia y prestigio, siendo el maestro espiritual de la Orden.

Expertos técnicos

Estos monjes se organizaban en abadías y monasterios que, con frecuencia, se levantaban en lugares apartados del bullicio de las ciudades y del mundo secular. Lo que convertía la autonomía y la autosuficiencia en una necesidad para ellos: cada comunidad debía producir su propio alimento, mantener sus edificios y gestionar sus recursos.

Esto impulsó a los monjes a convertirse en hábiles agricultores, arquitectos, ingenieros hidráulicos y artesanos. Desarrollaron técnicas avanzadas de cultivo, sistemas de irrigación, molinos y construcciones que transformaron el paisaje rural europeo. Todo ello se enmarca en el espíritu resumido por la locución latina ora et labora, atribuida tradicionalmente a San Benito de Nursia (aunque realmente es posterior, refleja fielmente el equilibro entre oración y trabajo manual o intelectual).

Estos hechos los hacían unos técnicos-artesanos, con gran amor y respeto por el trabajo manual y con un enorme sentido de comunidad; primero a su propia comunidad, y después al resto que conformaban la orden. ¿No os recuerda al usuario de Linux?

Distribucionismo de la comunidad

La orden experimentó una expansión espectacular en los siglos XII y XIII, partiendo de la abadía madre de Cîteaux (en la Borgoña, Francia), se extendieron rápidamente por toda Europa occidental. La mayor concentración estaba en Francia, claro, pero hubo una significativa presencia en España, Portugal, Inglaterra, Irlanda, Italia, Países Bajos, Alemania, Austria, Bohemia, Polonia… Incluso llegaron Escocia, Suecia y Tierra Santa (evidentemente explicado usando naciones modernas para no liarnos).

Cada abadía nueva era hija de una abadía madre. Por ejemplo, muchas eran hijas de Clairvaux, fundada por San Bernardo. Esto creaba una red de parentesco institucional, dependencia, herencia y observancia entre ellas. Eran comunidades separadas, pero unidas y fuertemente cohesionadas por esta estructura. El abad de la casa madre tenía la obligación de visitar cada año las abadías hijas para inspeccionar que se mantuviera la observancia correcta, corregir abusos y ofrecer apoyo. Era una forma de control y ayuda mutua.

¿Esto no os recuerda al modelo de distribuciones de las comunidades GNU/Linux? ¿al desarrollo de UNIX? ¿a la estructura de distros madres e hijas? ¿Podríamos decir que Clairvaux es Debian? ¿Molesme sería Slackware?

Registros monásticos y comunicación

Esta forma de gobierno que, como decimos, favorecía enormemente la comunicación de las comunidades, y gracias a ese entramado y a esa observancia entre ella, provocó una red de conocimiento abierta y estandarizada. Cuando un monasterio resolvía o mejoraba algún proceso o problema técnico, enviaba toda la documentación, explicación, planos… Al resto de órdenes cercanas, y estas a su vez al resto. No existían patentes, licencias, secreto comercial ni propiedad intelectual. Todo ello favorecía el bien de la Orden, el bien común y la mayor Gloria de Dios.

Las visitas de abadías madres a sus hijas, también se empleaban para transmitir estas mejoras y comunicar los problemas técnicos que se encontraban. Así, una vez al año se reunían en el Capítulo General, en Cîteaux, donde los abades compartían avances, problemas resueltos y mucha documentación y planos.

Formaban, literalmente, la primera red continental de innovación abierta y libre.

The Medieval Machine (1976, Jean Gimpel) lo describe esto como una verdadera revolución industrial en el medioevo, siendo algunos avances que produjeron la emjora ingeniería hidráulica (sistemas de molino para moler grano, batanar telas, serrar madera, forjar hierro e incluso fabricar papel; sistemas de canales, presas y ruedas hidráulicas complejas), metalurgia avanzada y hornos que permitían producir hierro a mayor escala, mejora de la agricultura y la ganadería mediante rotación de cultivos, drenaje de pantanos y cría selectiva… Esta difusión masiva de tecnología sin barreras aceleró el crecimiento económica de Europa muy significativamente entre los siglos XII y XIII.

¿No os evoca a la red de conocimiento libre que supone el software libre y el código abierto? ¿no veis en esta forma de compartir conocimiento un igual a la forma en la que lo hacemos las comunidades actuales? Licencias libres, licencia MIT, código compartido por git, en foros, desarrolladores compartiendo código por todo el mundo en tiempo real, estándares abiertos como Linux, HTTP, servidores, comunidades distribuidas…

Y además, la similitud entre la explosión tecnológica en ese tiempo con la explosión tecnológica que supuso la evolución de UNIX, la creación de Linux, su unión a GNU, la adopción masiva por servidores, industria… Desde luego a mí, me parece sobradamente íntimo y similar.

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Estoy seguro que les gustará a @LosHerederosDeRosas y @rwmlknjyr, y podrán aportar más al hilo.

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Aunque para ver mejor a la gente de esa época, hay que conocer algunas cosas.

Empezando con el término “forma mentis”, que es la forma de pensar de la gente.

Entonces, ¿Qué “forma mentis” tenían?

Era gente que se regía bajo el orden espiritual, todo lo orientaban a Dios. De forma que no querían dinero ni prestigio, sino darselo todo a él. Siendo el apogeo de anonimato, del verdadero, no ese tal anonimato de, “insulto y me escondo, tiro la piedra y huyo, que el anonimato me cubre”.

Además, extendiendo el tema, a diferencia de la gente de hoy en día, era gente con muchas ganan de vivir. Mientras que hoy se le recuerda al hombre que morirá para que viva, el medieval se le recordaba que morirá para que no se pase de ganas de vivir.

En esas ganas, el campesino reflejaba sus ganas de vivir en tener muchos hijos, el artesano en tener mejor habilidad en su oficio, ¿Cómo puedo hacer mejor el mueble? ¿Cómo puedo contruir catedras y castillos que superen a la generación anterior?, el universitario no entraba, como hoy, en ¿Qué carrera me dará el mejor trabajo?, sino que querían aprender todo lo que pudiesen, sin esperar que va a ser más rentable.

Todo eso empezó a corromperse en la crisis religiosa del siglo XVI, la enorme prosperidad que trajo la edad media empezó a hacer un cambio en la mentalidad de la gente.

Llegó la era del renacimiento, mejora la habilidad, pero el artesano empieza a querer prestigio, el humanismo, el antropocentrismo, ya dejan de mirar a Dios, y empiezan a verse a sí mismo, lo que producirá esa frase de “Dios ha muerto”, religioso por fuera, pero se fija en sí mismo.

La gente quiere empezar a disfrutar, empieza a subir la producción de leche, miel, manteca.

“La nave de los locos”, gran pintura que retrata la época. En mi carrera mirando ese cuadro en la protada de mi libro de estudio…

La revolución empieza a llegar, un coloso a despertado…

Bibliografía:

Rubén Calderón Bouchet:

“La ciudad cristiana”, tomo i,ii,iii

“La crisis religiosa del siglo xvi”

“Iluminismo y Política”

Otros:

“Revolución y Contrarevolución”, Oliveira

Demás charlas privadas

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Que útil tener a un historiador o profesor de historia en el foro :joy:

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